Los beneficios de un espacio de trabajo bien organizado se sienten en los ojos, pero también en el sueño, la energía y el humor
Estos son los beneficios que aparecen de forma natural cuando se elimina la tensión innecesaria sobre los ojos durante el trabajo.
Sin ardor, sin picor, sin visión borrosa al final de la tarde. Los ojos llegan al final de la jornada en condiciones normales en lugar de con esa sensación pesada y difusa que tanta gente da por inevitable.
Cuando los ojos no molestan, la mente no busca distracciones para escapar del malestar. La concentración se mantiene más tiempo y con menos esfuerzo, lo que se traduce en un trabajo más limpio y en menos errores.
Reducir la exposición a luz azul intensa en las horas de la tarde ayuda al cuerpo a preparar el descanso nocturno de forma más natural. El resultado no es solo dormirse antes, sino un sueño más profundo y reparador.
Muchos de los dolores de cabeza que aparecen a media tarde tienen su raíz en la tensión ocular y cervical acumulada durante la mañana. Cuando esa tensión no se genera, los dolores de cabeza frecuentes desaparecen o se vuelven mucho más raros.
El cansancio visual drena energía de forma silenciosa. Cuando los ojos no llegan agotados al final de la jornada, queda mucho más para la tarde y la noche: tiempo de calidad con la familia, hacer deporte o simplemente descansar de verdad.
Una pantalla mal colocada provoca posturas compensatorias que cargan el cuello y la espalda durante horas. Al corregir la posición del monitor y la silla, la tensión muscular general se reduce y el cuerpo entero agradece el cambio.
"Nunca había relacionado el cansancio de por las tardes con cómo tenía montado el escritorio. Subí el monitor unos centímetros y cambié la lámpara de sitio. La diferencia se notó en dos días. Ahora terminó el trabajo sin esa presión en los ojos."
— Sofía G., Málaga
"Trabajo en casa y tenía el ordenador pegado a la ventana. El sol daba de lleno en la pantalla por las mañanas. Solo con girar el escritorio noventa grados desaparecieron los dolores de cabeza que tenía casi a diario."
— Roberto F., Sevilla
"Lo que más me sorprendió es que también dormí mejor desde la primera semana. Parece que no tiene relación, pero ajustar el brillo de la pantalla por las tardes cambia cómo me desconecto al final del día."
— Carmen L., Barcelona
Los primeros efectos suelen notarse en uno o dos días: menos ardor al final de la tarde, menos tensión en el cuello. La mejora del sueño y la concentración se consolida a lo largo de las primeras dos o tres semanas. La progresión es gradual pero constante.
Para la mayoría de los ajustes no hace falta nada. Mover el monitor, cambiar la orientación del escritorio o bajar el brillo de la pantalla no cuesta nada. Si el monitor no tiene suficiente altura, a veces basta con colocarlo sobre un libro o una caja resistente. Solo en casos donde la silla no sea regulable puede ser útil considerar mejoras de mobiliario.
Con un portátil los beneficios también son posibles, aunque hay una limitación: la pantalla y el teclado están unidos, así que si pones la pantalla a la altura correcta, el teclado queda demasiado alto. La solución habitual es usar un teclado externo para poder elevar el portátil a la altura adecuada.
Sí, con alguna consideración extra. Por la noche el contraste entre la pantalla y el entorno oscuro es aún mayor, así que bajar el brillo del monitor se vuelve todavía más importante. Activar el modo de color cálido y procurar tener algo de iluminación ambiental suave en la habitación ayuda bastante.
Sí, y si se usan varios monitores hay que prestar más atención aún al brillo y la alineación. Lo ideal es que ambas pantallas estén a la misma altura y con el mismo nivel de brillo, para que el ojo no tenga que adaptarse a condiciones distintas cada vez que cambia de una a otra.