Qué le pide realmente el trabajo con pantallas a tus ojos

Cuando entiendes cómo reacciona la vista al entorno, es mucho más fácil saber qué cambiar y por qué importa

El ojo como músculo: por qué se agota

Dentro del ojo hay un músculo llamado ciliar que controla cómo se deforma el cristalino para enfocar objetos a distintas distancias. Cuando miramos una pantalla, ese músculo mantiene la misma posición de forma sostenida durante horas, sin apenas variación.

Cualquier músculo del cuerpo que trabaja en posición fija durante demasiado tiempo acaba acusando la tensión. Con el músculo ciliar ocurre lo mismo, pero como su cansancio no produce un dolor agudo sino molestias difusas, tendemos a ignorarlo hasta que el malestar ya es considerable.

A eso se suma que mirando la pantalla parpadeamos mucho menos de lo habitual, entre tres y cinco veces por minuto en vez de las quince o veinte normales. Esa reducción reseca la superficie del ojo y añade picor e irritación al cansancio muscular ya existente.

Persona frente al ordenador en un entorno bien organizado

Cómo ajustar el espacio paso a paso

1

Coloca el monitor a la distancia y altura correctas

Extiende el brazo hacia la pantalla. Si los dedos la rozan, está a la distancia adecuada. El borde superior tiene que quedar a la altura de tus ojos o ligeramente por debajo. Si necesitas libros o un soporte para subir el monitor, úsalos sin dudarlo.

2

Orienta la luz para que entre por el lateral

Gira el escritorio si es necesario para que ninguna ventana quede directamente delante ni detrás del monitor. Si no puedes moverlo, usa cortinas o estores para difuminar la luz directa. La iluminación artificial también debe venir de un lado, no desde detrás de la pantalla.

3

Iguala el brillo de la pantalla con el de la habitación

Si tapas la pantalla con la mano y el fondo de la habitación parece oscuro, el brillo es demasiado alto. Ve bajándolo hasta que la diferencia sea mínima. Por las tardes activa el perfil de color cálido si tu monitor o sistema operativo lo permite.

4

Regula la silla para que la espalda no se tense

Los pies deben llegar cómodos al suelo. Los codos deben estar a la altura del teclado, con los brazos formando un ángulo de unos noventa grados. La espalda tiene que tener apoyo lumbar, ya sea de la propia silla o de un cojín. Una postura correcta reduce la tensión que llega hasta el cuello y los ojos.

5

Establece el hábito de mirar a lo lejos cada veinte minutos

No hace falta interrumpir el trabajo. Basta con apartar la mirada de la pantalla y enfocar algo lejano —una ventana, el final de la habitación— durante unos veinte segundos. Es suficiente para que el músculo ciliar se relaje antes de que la tensión se acumule demasiado.

Lo que empeora el cansancio sin que lo notemos

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El aire seco

La calefacción y el aire acondicionado resecan el ambiente. Eso acelera la evaporación de la película lagrimal y hace que los ojos se irriten antes aunque el resto del entorno esté bien configurado.

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Las pantallas extra

Revisar el móvil constantemente entre tareas no es un descanso visual. Es pasar de una pantalla pequeña a otra más grande, sumando más tiempo de esfuerzo ocular sin que el ojo tenga oportunidad de relajarse.

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El texto demasiado pequeño

Leer durante horas con un tamaño de fuente demasiado pequeño obliga al ojo a un esfuerzo extra de enfoque continuo. Aumentar el zoom o el tamaño de letra en las aplicaciones que más se usan es un ajuste sencillo con un efecto notable.

¿Qué pasa cuando se aplican estos cambios?

Descubre los beneficios concretos que experimenta la gente cuando organiza bien su espacio de trabajo para reducir la carga sobre los ojos.

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